Los tiburones en la mitología.

Los tiburones parecen ser una elección natural entre las figuras mitológicas y personajes de cuentos increíbles ya que están rodeados de misterio, temor y fascinación por parte de las personas. Estas criaturas son comunes en el folclore de Hawai,  Nueva Zelanda y la Polinecia de forma genral, también están precentes en la mitología de los aborígenes australianos, las tribus de Indonesia y los indios de América del Norte. Incluso existen algunos relatos sobre tiburones en la mitología griega. Curiosamente, el dios hindú Vishnu se representa a veces saltando fuera de la boca de un tiburón. Esta ilustración pone a los tiburones en un nivel divino, con el mismo estatus de dioses y diosas, lo que refuerza el simbolismo de tiburón de poder y autoridad.

En la mitología hawaiana, hay varios dioses principales que tienen forma de tiburones. En esta cultura se sostiene la creencia de que cuando una persona muere, su familia pueden ofrecer el cadáver para que a través de un ritual esta pudiera convertirse en un tiburón, luego de la ceremonia el brujo o sacerdote podría indicar a la familia que las marcas específicas en el cuerpo de un tiburón se corresponderían con la vestimenta de la persona fallecida, con lo cual podrían identificarlo entre los demás peces. La familia depositaría gran confianza  en este tiburón especialmente a la hora de dirigir el pescado en sus redes, así como para impedir el peligro e incluso para hacer daño y matar a sus enemigos personales. El tiburón marcado era conocido como » aumakua » o tótem familiar y era llamado por el nombre de la persona fallecida.

En esta cultura, había unos cuantos dioses de tiburones particularmente populares y conocidos como los guardianes del océano:

  • Kamohoali’i: Este es el más respetado de los dioses de tiburones y era conocido por su capacidad de asumir formas tanto humanas como de otros peces.
  • Ka’ahupahau: Diosa que nació como un ser humano de un hermoso polo rojo. Cuando se transformó en un dios tiburón ayudó a muchas personas a huir de otros tiburones, se pensaba que vivía en Pearl Harbour.
  • Kane’apua: Este dios tiburón era hermano de Kamohoali’i y Pele. Fue venerado para haber realizado trucos y hazañas increíbles.
  • Keali’ikau ‘o Ka’u: La creencia sostiene que este dios tiburón es el primo de Kamohoali’i y Pelé y protegió al pueblo Ka’u. Keali’ikau ‘o Ka’u se enamoró de una mujer humana que se quedó embarazada de él y dio a luz un tiburón verde, conocido por ayudar a la gente.
  • Kuhaimoana: Con aproximadamente 55 metros de largo y poseedor de grandes poderes, este dios tiburón vive en el islote Ka’ula.
  • Kane -i- kokala: Este era un dios tiburón venerado por ayudar a los náufragos. Su pez sagrado era el kokala. Sus creyentes no comen este pescado por miedo a disgustar al dios.

En la mitología griega  no se permitía comer carne de tiburón en los festivales dedicados a la mujer, entre los seguidores de esta mitología ha trascendido una historia donde Cerberus salvó Delia después de que un tiburón tratara de engullirla. Con el tiempo, se enamoraron y este pasó el resto de su vida protegiendo Delia. En otra parte del planeta ciertas tribus y culturas del Océano Pacífico creían que Dakuwanga era un dios tiburón que se alimentaba de almas perdidas.

Lamia personaje mitológuico reconocido como hija de Poseidón saciaba su cruel e insaciable  apetito devorando las almas de niños desventurados en el mar. Esta cruel deidad representada en ocaciones como un solitario y sádico tiburón era la madre de Skylla y Akheilos, ambos antiguos monstruos marinos. Algunos relatos cuentan que la celosa esposa de Zeus al conocer las aventuras de Lamia con su esposo mandó a que fuera separada de sus hijos, enfurecida por esto Lamia decidió orientar su odio hacia los niños de otras madres. Por su parte Akheilos hijo de Zeus y Lamia y conocido incialmente como un muchacho de irresistible belleza fue convertido por  la diosa Afordita en un Demonio en forma de tiburón llegando a ser tan feo e irritante en la misma proporción en la que había sido hermoso.

El rey de los tiburones

Un día, el rey de los tiburones vio a una hermosa muchacha nadando cerca de la orilla. Al contemplar su belleza de inmediato se enamoró de la muchacha y para tratar de conquistarla se transformó  en un apuesto hombre vestido con la capa de plumas de un jefe y la siguió a su aldea.

Los pobladores del lugar estaban encantados con la visita de un jefe extranjero e hicieron una gran celebración con banquetes y juegos. El rey de los Tiburones ganó todos los partidos y la muchacha se mostró encantada cuando pidió que se casara con él.

La pareja se mudó a una nueva casa cerca de una cascada y vivió felizmente bastante tiempo. El rey de los tiburones, en su forma humana, solía nadar todos los días en la piscina que se formaba debajo de las cataratas y a veces se quedaba debajo del agua demasiado tiempo lo que  asustaba tremendamente a su amada esposa a la que solí tranquilizar diciéndole que estaba preprando un hermosos lugar en el fondo de la piscina para cuando su hijo naciera.

Antes del nacimiento del niño, el rey de los Tiburones regresó a su pueblo pero antes hizo que su esposa jurase que siempre mantendría su capa de plumas sobre los hombros de su hijo. Cuando nació el niño, su madre vio una señal en la espalda que parecía la boca de un tiburón. Fue entonces cuando se dio cuenta de quien era realmente su marido.

El nombre del niño fue nombrado Nanave y al crecer y acercarse a la madurez nadaba a diario en la piscina junto a la casa. A veces, su madre mirada en la piscina y sobresaltada veía  la sombra de un  tiburón nadando bajo el agua.

Cada mañana, Nanave se ponía de pie al lado de la piscina, llevando el manto de plumas sobre sus hombros y preguntaba a los pescadores que pasaban cerca a donde irían a pescar ese día. Los pescadores siempre respondían amigablemente a donde tenían la intención de ir y entonces Nanave solía sumergirse y desaparecer durante horas.

Los pescadores pronto se dieron cuenta de que estaban capturando cada vez menos peces y por eso los habitantes de la aldea estaban cada mes más hambrientos. El jefe de la aldea llamó al pueblo al templo: hay un mal dios entre nosotros que impide a nuestros pescadores capturar  peces, voy a usar mi magia para encontrarlo. El jefe entonces mando a crear una cama de hojas y dio instrucciones a todos los hombres y los niños para que caminasen sobre ella. Los pies de un humano harían marcas en las hojas tiernas  pero los pies de un dios no dejarían marca alguna.

La madre de Nanave estaba asustada, ella sabía que su hijo era el hijo de un dios y que lo matarían si las personas descubrieran su identidad. Cuando llegó su turno de caminar sobre las hojas, Navante trató de correr rápidamente sobre ella pero un hombre pisó la capa de plumas que siempre usaba y esta cayó de los hombros del joven, en ese momento todo el pueblo pudo ver la boca del tiburón sobre su espalda.

Las personas persiguieron Nanave fuera de la aldea mas él corrió rapidamente y se zambulló en la piscina. Los perseguidore arrojaron piedras grandes en la piscina y llegaron a pensar que habían matado Nanave. Pero su madre recordó que el rey de los tiburones había hecho un lugar para su hijo en el fondo de la piscina, el cual resultó ser un pasillo que conducía al mar. Nanave había tomado la forma de un tiburón y había nadado a reunirse a salvo con su padre, el rey de los tiburones, en el mar.

Desde entonces, los pescadores nunca más han contado a nadie a donde van a pescar, por miedo a que los tiburones escuchen y desidan ir a perseguir sus peces.


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