Significados de los tatuajes de palomas según diferentes culturas

Los significados de los tatuajes de palomas, al igual que sucede con otros diseños de tatuajes de animales, sulen tener mucha relación con las interpretaciones culturales y trascendencia que ha adquirido el animal para los diferentes pueblos. La paloma aparece en un sinfín de leyendas, mitos e historias de todas las culturas y su migración amplia su simbolismo. Es por tal motivo que con la paloma se pueden crear tatuajes fabulosos. Aunque con muchas características y atributos comunes, la paloma ha sido vista e interpretada de diferentes formas a lo largo y ancho del planeta. Por ejemplo si en el tatuaje utilizaramos las tendencias culturales del oriente podríamos estar haciendo referencia a Hachiman, dios de la guerra y también venerado como dios de la agricultura y deidad tutelar de Japón, la paloma era un símbolo sagrado y su mensajero. En medio de gritos, de la batalla y el conflicto, la paloma de Hachiman era un símbolo de paz que idealmente aparecía después de que la guerra había terminado.

La afinidad entre el hombre y la paloma data de tiempos remotos y todavía se pueden presenciar ejemplos interesantes de su docilidad así como la capacidad que tiene para adaptarse a la vida doméstica. Una de las primeras palomas mansas de las cuales se ha escrito pertenecío al poeta griego Anacreonte, que vivió hace más de 2000 años, este poema describió el vuelo de estas aves como un mensajero que lleva una carta de amor a su amante. Sin embargo en el siglo primero el filósofo judío Filón, señaló en una visita a Ascalon que la paloma se había convertido en un animal muy atrevido e insolente debido a la protección religiosa.

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Las primeras historias sobre las palomas se remontan a la antigüedad, cuando el hombre primitivo adoraba a la todopoderosa Diosa Madre con la que el ave estaba íntimamente ligada. El vínculo simbólico entre ambos se debió principalmente a la fecundidad excepcional de la paloma, pero puede haber sido por la curiosa ternura de su comportamiento durante el cortejo. El descubrimiento arqueológico de imágenes realistas de palomas junto a las figuras de la diosa que datan de la Edad de Bronce (2400-1500 a. C) en sumeria, Mesopotamia, confirma esta antigua relación. La adoración de la diosa y su propagación a Creta propició que se representara con palomas en la cabeza; en Chipre también se pueden apreciar las aves en las monedas romanas posadas en los tejados del templo. En el mundo clásico grecorromano, Afrodita (Venus) considerada principalmente como la diosa del amor, se le llevaban palomas como ofrendas a cambio de bendiciones y favores, mientras que Deméter (Ceres), otra versión de la Diosa Madre, en ocasiones era representada sosteniendo una paloma en una mano. Una antigua leyenda griega habla de la arboleda de roble sagrado en el Dodona, donde el dios Zeus (Júpiter) y sus sacerdotisas realizaban las interpretaciones oraculares basándose ​​en el vuelo y el comportamiento de las aves. Entre las aves utilizadas habitualmente estaban cuervos, grajos, grullas y búhos, pero sólo la paloma con su querencia innata podría ser invocada para regresar sin falta, especialmente cuando se utilizaba de forma encubierta como mensajera. Una antigua moneda griega muestra a Zeus de pie entre los árboles en los que se posaban palomas.

Muchas facetas de la adoración pagana se tejen en el dogma cristiano desde los inicios y la paloma, al igual que otros elementos profundamente arraigados en el pasado, se adaptaron y aún existen. En el Nuevo Testamento la exhortación alegórica de Jesucristo a sus discípulos: “He aquí, yo os envío como ovejas en medio de lobos; Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas “, recuerda a la serpiente y a la paloma, ambos símbolos de la antigua diosa. La paloma como símbolo del Espíritu Santo, mensajera de lo Divino, se había convertido en la tercera persona de la Trinidad. Desempeñó un papel central en el cristianismo, sobre todo en la Anunciación, cuando trajo el mensaje de Dios a María y con ocasión del bautismo de Jesús. La paloma también fue utilizada en las iglesias como adorno para los bancos, en las tapas de las fuentes así como en recipientes para los Santos Sacramentos. En la tradición cristiana la paloma es considerada un símbolo de divinidad ya que es la representación de Cristo. También en la antigua tradición cristiana la paloma es considerada un símbolo de la madre, específicamente representando a la Virgen María. En este sentido, la paloma es un símbolo de la inspiración divina (mensajera del reino divino). En la sabiduría cristiana, la paloma es también un símbolo de fe y sacrificio. Es considerada un atributo noble y representa la pureza de la fe. Un tatuaje de paloma podría ser un testimonio suave de la devoción espiritual que siente un cristiano.

Siguiendo las tendencias culturales de los tatuajes de palomas y su asociación con la guerra inevitablemente llegaremos a pensar en la muerte. En este contexto encontraremos una leyenda eslava que la paloma es un símbolo de la liberación de las almas luego de su paso por la tierra. De hecho, para este pueblo, el hecho de ver a una paloma, es una clara señal del regreso del alma de un difunto a los reinos celestiales.  Los eslavos creían que la paloma llevaba las almas de los difuntos al cielo y el folclore gitano decía que las palomas eran mensajeros bondadosos y sutiles que traían mensajes de amor a nuestros corazones desde el mundo espiritual.

El significado simbólico de los tatuajes de palomas también puede estar asociado a los atributos primarios que fue adquiriendo la paloma en su relación con las personas; los cuales tienen sus orígenes en las culturas antiguas. Unos de los simbolismos primarios de la Paloma son la paciencia y la ternura. Su voz junto con el contorno suave de su cuerpo y el brillo de sus ojos, son símbolos de amor que inspiran pensamientos de suavidad y ternura. El sonido de la paloma ha arrullado los oídos de la humanidad durante cientos de años y como tal ha sido asociado mayormente con sensación de bienestar y tranquilidad. Los nativos americanos creían que el arrullo de la paloma podría traerles la lluvia. De hecho, creían que la aparición de la paloma luego de un período de sequía era una señal de la proximidad de del agua salvadora que provenía del cielo. Por otra parte culturas, como la de los antiguos celtas, los pictos y los galos, creían que la voz de la Paloma era una llamada de luto y por tanto escuchar su arrullo indicaba que un alma estaba dejando la tierra en paz.

Aparte de la antigua función oracular de las aves, su uso como mensajeras en la paz y la guerra data desde los tiempos de los griegos y los romanos. La tradición parece haber continuado en la Edad Media y en el siglo XIV, el inglés Sir John Mandeville, registró que las aves se utilizaron en tiempos de guerra en el Medio Oriente. Aunque muchos de sus cuentos son exagerados, tiene datos reales: “Las personas de estos países tienen una costumbre extraña en tiempos de guerra y asedio; cuando no se atreven a envíar mensajeros con cartas para pedir ayuda, escriben cartas y las atan al cuello de un Colver (paloma) y la dejan volar. Las palomas buscan inmediatamente el lugar donde fueron criadas y alimentadas y cuando entregan el mensaje la ayuda deseada es enviada a los sitiados.


En décadas pasadas las palomas jugaron un papel importante en la Europa occidental, en particular durante las dos guerras mundiales. En el Servicio de Inteligencia Británico se utilizaron durante la Primera Guerra Mundial para mantener el contacto con los simpatizantes y los movimientos de resistencia en el territorio ocupado por el enemigo. En un método utilizado, los lotes de palomas, cada uno con su propio arnés y paracaídas, saltaban de un avión y se liberaban a intervalos por medio de un mecanismo de relojería. En el aterrizaje los riesgos para las aves fueron considerables y aunque muchas murieron, varias regresaron con mensajes esenciales.