Tatuajes de animales

Un poco de historia

Los tatuajes de animales forman parte de un arte milenario casi tan antiguo como la humanidad misma. En un mundo con tantas interrogantes como al que se enfrentaba diariamente el hombre primitivo los animales le brindaban algunas, de hecho, casi todas aquellas respuestas relacionadas con sus necesidades más básicas como casa, abrigo, alertas sobre cambios o fenómenos climáticos, la cercanía de algún depredador, de las fuentes de agua y alimentos. Por tal motivo no es de extrañar que muy pronto se sintiera tan identificado con estas criaturas que compartían su medio que decidió llevarlas siempre consigo como amuletos de buena fortuna, para rendirles tributo y demostrarle su respeto o con la esperanza de que les fueran dados los ansiados dones que les permitirían hacer más simple sus vidas.

Los tatuajes forma general pueden definirse como una modificación permanente o temporal que se realiza sobre la piel en el que se crea un dibujo sobre esta. En ellos pueden estar incluidas figuras, textos, símbolos, caracteres, entre otros elementos. Para su creación se utilizan agujas u otros utensilios punzantes que permiten la inyección de algún pigmento debajo de la epidermis. La piel fue uno de los primeros soportes artísticos que el hombre utilizara para plasmar su arte el cual tenía mucho que ver con sus costumbre y formas de ver, interactuar y explicarse el mundo que lo rodeaba.

Se cree que en sus efímeros inicios el tatuaje pudo haber sido una forma de escarificación y que su técnica implicaba herirse y empaquetar suciedad o cenizas en las heridas o cortes para decolorarlos permanentemente, creando de esta forma manchas tribales que identificaban al sujeto con el grupo al que pertenecía. Teniendo en cuenta algunas tradiciones que aún se conservan en algunos pueblos ancestrales y dado el hecho que el tatuaje implicaba dolor, sangre y fuego, el hombre primitivo pudo creer que el proceso liberaba fuerzas sagradas. El dejar de sangre también pudo ser asociado con un sacrificio a los Dioses y los caracteres utilizados pretendían mayormente traer protección y buena fortuna.

Esta práctica milenaria de decorar la piel tenía como evidencia oficial más antigua los restos de arte corporal encontrados en una momia perteneciente a la Cultura Chinchorro hallada en la costa de Chile, que datan aproximadamente del año 2000 a. C. En este caso el tatuaje consiste en un delgado bigote dibujado sobre el labio superior de un hombre adulto. Sin embargo, y aunque esta se acepta como la evidencia más fiable, en 1991 otro descubrimiento colocaría aún más lejana en el tiempo la evidencia de que los hombres primitivos utilizaban el tatuaje. Este fue el caso del descubrimiento de un hombre momificado en los Alpes de Ötztal, cerca de Hauslabjoch, en la frontera de Austria e Italia. Ötzi, Hombre de Similaun, Hombre de Hauslabjoch u Hombre de Hielo son los apodos con que se ha bautizado a la momia humana natural más antigua de Europa, la cual exhibe el increíble número de 61 tatuajes y puede haber vivido aproximadamente hacia el año 3300 A.C. Además, se sabe que las diferentes culturas que han dado origen a la humanidad que conocemos hoy utilizaron el tatuaje y lo hicieron con diversos fines; como arte decorativo, en rituales curativos y religiosos, como simbólicos identificativos de diferente utilidad. También se usaron tatuajes para alinear el alma de las personas con el propósito de Dios, aumentar la virilidad y la fertilidad, asegurar la preservación del cuerpo después de la muerte y delinear jerarquías y roles dentro de grupos sociales.

Tatuajes de animales

Desde tiempos remotos el hombre en pleno desarrollo como especie dominante se sintió atraído por esos otros seres con quienes compartía el planeta. Mediante la observación primero y luego con largos años de estudio y ciencias aplicadas hemos aprendido de los animales desde las primeras estrategias de caza y pesca que marcarían para siempre nuestra supervivencia hasta que de ellos podemos obtener increíbles fármacos que permiten que seamos capaces de sobrevivir a terribles enfermedades. Los animales, nos han servido de compañía, nos han brindado alimento y diversos materiales como el cuero y los husos, han encarnado poderosas criaturas con la que se podían explicar la ocurrencia de los fenómenos naturales y han inspirado diversas ramas de la ciencia, la cultura y el arte, por solo citar algunos ejemplos de la larga historia que tenemos en común. Por todo ello no es de extrañar que hayan sido un exponente principal del arte corporal; siendo los tatuajes de animales de los más antiguos ejemplos de esta manifestación artística.

De los tatuajes de animales, se piensa que en sus inicios hayan servido al hombre para tratar de invocar la protección y guía que el animal escogido podía proveerle. El llevarlo marcado permanentemente sobre su piel le permitía a su poseedor utilizar el poder que este encarnaba, incluso mostrar a los demás miembros de sus grupos sociales ciertas características que lo distinguían de los demás. Si consultamos los tortuosos senderos de la historia universal seguramente nos encontraremos que muchas de las primeras deidades y seres mitológicos de los diferentes pueblos tenían forma de animal o estaban muy relacionados con estos, incluso en algunas tradiciones surgieron seres que combinaban características de animales y personas; siendo en muchos casos productos del amor entre humanos y seres sobrenaturales. Esta es otra de las tendencias que han marcado la existencia de los tatuajes de animales y aun hoy intentan manifestar entre otras cosas, la cercanía de las personas con su cultura ancestral o su identificación con las tradiciones naturales de las antiguas religiones paganas.


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